El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) ha emitido una circular de coordinación que establece el Plan Nacional de Monitorización para verificar el cumplimiento de los criterios de subvencionabilidad de las superficies declaradas en la Solicitud Única de la PAC 2026.
El sistema supone la consolidación de un modelo en el que buena parte de los controles de las ayudas vinculadas a superficies se realiza de forma remota y continuada.
Según explica el FEGA, la monitorización se apoya fundamentalmente en las imágenes obtenidas por los satélites Sentinel del programa Copernicus, complementadas con otras fuentes de información y tecnologías como las fotografías geoetiquetadas y herramientas de inteligencia artificial.
El objetivo es contrastar periódicamente la actividad agraria declarada por el productor con la que puede observarse a través de las series temporales de imágenes. Este planteamiento permite automatizar una parte importante de las comprobaciones y reducir las visitas sobre el terreno.
Controles de prácticamente todo el territorio
En 2026, los controles por monitorización se realizarán en todo el territorio nacional, excepto Ceuta y Melilla, sobre las solicitudes incluidas en el ámbito establecido por el plan.
Entre las intervenciones del primer pilar afectadas se encuentran la Ayuda Básica a la Renta para la Sostenibilidad, la ayuda redistributiva, la ayuda complementaria para jóvenes agricultores y agricultoras y los distintos ecorregímenes.
Estos últimos incluyen, entre otros, las prácticas relacionadas con el pastoreo extensivo, la siega y biodiversidad en pastos; las rotaciones y siembra directa en tierras de cultivo; las cubiertas vegetales e inertes de los cultivos leñosos; y los espacios de biodiversidad.
También quedan comprendidas diversas ayudas asociadas, como las destinadas a proteínas vegetales, arroz, remolacha azucarera, tomate para transformación, determinados frutos secos, uva pasa, algodón y olivar con dificultades específicas y alto valor medioambiental.
El plan contempla igualmente intervenciones del segundo pilar y determinadas Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales (BCAM).
Un “semáforo” para clasificar las parcelas
Uno de los elementos fundamentales del procedimiento es el conocido sistema de semáforos. Tras procesar automáticamente las superficies mediante imágenes Sentinel, índices, marcadores y reglas de decisión, cada combinación de superficie e intervención obtiene inicialmente un resultado.
El verde indica que se ha podido confirmar el cumplimiento de las condiciones controlables; el amarillo, que no existen evidencias suficientes para confirmar el cumplimiento o el incumplimiento y son necesarias comprobaciones adicionales; y el rojo, que se ha podido confirmar un incumplimiento o una situación incompatible con la subvencionabilidad de la superficie.
Los casos que no puedan resolverse automáticamente pueden pasar posteriormente por diferentes niveles de comprobación: juicio de experto en gabinete, revisión de las evidencias aportadas por el agricultor y, en último término cuando corresponda, actuaciones de experto en campo.
Fotografías georreferenciadas para resolver dudas
La tecnología móvil adquiere también un papel destacado. Cuando los datos disponibles no permitan llegar a una conclusión, la Administración puede solicitar al agricultor fotografías geoetiquetadas que permitan acreditar una práctica agraria, confirmar el cultivo o aprovechamiento existente o verificar determinados elementos de la parcela.
Estas fotografías se analizan conjuntamente con el resto de la información disponible, como la señal Sentinel, las ortofotografías, las imágenes auxiliares o los datos del SIGPAC.
La respuesta del productor resulta especialmente relevante. La circular establece que, si las fotografías solicitadas no se aportan, no cumplen los requisitos exigidos o no permiten verificar la condición correspondiente, y tampoco se modifica la línea de declaración gráfica, un resultado amarillo puede terminar convirtiéndose en rojo.
Un sistema que busca prevenir errores
Más allá de su función inspectora, el FEGA plantea la monitorización como un mecanismo de carácter preventivo. Cuando resulte necesario, se establece un sistema de comunicación con el beneficiario para solicitar evidencias o permitir que pueda modificar su Solicitud Única.
La finalidad es que las discrepancias puedan detectarse y, cuando la normativa lo permita, corregirse durante la propia campaña, evitando que todos los casos dudosos desemboquen en una inspección física.
El propio documento señala que este elevado nivel de automatización pretende reducir considerablemente las visitas a campo y facilitar la cooperación entre la Administración y el agricultor.
La Circular 30/2026 aborda además cuestiones especialmente relevantes para la gestión de las ayudas, como las tolerancias de superficie, los plazos y sistemas de comunicación con los agricultores, la adaptación y retirada de solicitudes, los requisitos no monitorizables, las excepciones aplicables a ecorregímenes y ayudas asociadas, las mediciones de superficies, las penalizaciones y sanciones, la actualización del SIGPAC y la detección de pagos indebidos.
Con este plan, la monitorización mediante satélite continúa ganando peso como pieza central del sistema de gestión y control de la PAC, trasladando también al agricultor la necesidad de prestar atención durante toda la campaña a las comunicaciones de la Administración y a las posibles solicitudes de evidencias sobre las parcelas declaradas.



























